Ya es 12 de julio y estamos acabando el viaje, Se levanta el día lloviendo, pero eso no nos hace cambiar de planes.
Desayunamos en el Exki, un Pastel de Belén (sin gluten ) para mi y un croisant para Silvia, con dos zumos de naranja naturales y dos cafés, por 11 €.
En una hora llegas a la estación de Sint- Pieters en Gante. Puedes ir andando hacia el centro o coger el tranvía; preguntamos y cogimos el tranvía 1, que se encuentra en frente justo al salir.
El MacDonals, que es donde comimos porque se puso a llover y nos pilló al lado, está integrado en un la arquitectura de la ciudad. Aquí en Bélgica, no hay menú sin gluten, así que yo me cogí una ensalada.
Una de las zonas que más nos gustó fue el cruce entre el muelle de Graslei (muelle de las hierbas) y el Korenlei (muelle del trigo)
El río que separa estos muelles es el Lys y la vista desde el Puente de San Miguel es de foto.
Otro monumento que no debes perderte es el Castillo de Gravensteen o Castillo de los Condes de Flandes. Es medieval y se accede atravesando el foso. Desde el torreón hay unas buenas vistas.
Por esta zona puedes encontrar tiendas de ropa y bares muy originales, donde aprovechar y tomar un café o algo caliente, si como a nosotras, te sale un día lluvioso.
Para volver a la estación, cogimos el tranvía y ya tren de vuelta a Bruselas. Queríamos ir al atomium, pero el tiempo no acompañaba así que nos fuimos a pasear por la Grand Place y a comprar chocolates para llevar de regalo.
Al día siguiente ya volábamos a Zaragoza a las 7.30 de la mañana, vuelo con Ryanair a Zaragoza por 48,95 € , así que no fuimos a casa muy tarde, que tocaba hacer maletas, cenar algo y dormir.
Nos quedaron cosas por ver, pero para dos día y medio que hemos estado en Bélgica, ha estado genial. Muy recomendable.
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