miércoles, 12 de octubre de 2016

Sexta parada. GANTE y tarde-noche en BRUSELAS


Ya es 12 de julio y estamos acabando el viaje, Se levanta el día lloviendo, pero eso no nos hace cambiar de planes.
Desayunamos en el Exki, un Pastel de Belén (sin gluten ) para mi y un croisant para Silvia, con dos zumos de naranja naturales y dos cafés, por 11 €.


En una hora llegas a la estación de Sint- Pieters en Gante. Puedes ir andando hacia el centro o coger el tranvía; preguntamos y cogimos el tranvía 1, que se encuentra en frente justo al salir.

Conforme avanza, ya te das cuenta donde tienes que parar, porque ves la torre de la Catedral de San Bavón y la Iglesia de San Nicolás, ambas, sin duda, visita obligada. En los enlaces de Visit Gent podéis ver los horarios y la historia.





 

En una mañana puedes ver lo principal de Gante, solo tienes que pasear y vas descubriendo una ciudad con mucho encanto.
El MacDonals, que es donde comimos porque se puso a llover y nos pilló al lado, está integrado en un la arquitectura de la ciudad. Aquí en Bélgica, no hay menú sin gluten, así que yo me cogí una ensalada.
Una de las zonas que más nos gustó fue el cruce entre el muelle de Graslei (muelle de las hierbas) y el Korenlei (muelle del trigo)


El río que separa estos muelles es el Lys y la vista desde el Puente de San Miguel es de foto.

Otro monumento que no debes perderte es el Castillo de Gravensteen o Castillo de los Condes de Flandes. Es medieval y se accede atravesando el foso. Desde el torreón hay unas buenas vistas.



Por esta zona puedes encontrar tiendas de ropa y bares muy originales, donde aprovechar y tomar un café o algo caliente, si como a nosotras, te sale un día lluvioso.

Para volver a la estación, cogimos el tranvía y ya tren de vuelta a Bruselas. Queríamos ir al atomium, pero el tiempo no acompañaba así que nos fuimos a pasear por la Grand Place y a comprar chocolates para llevar de regalo.
Al día siguiente ya volábamos a Zaragoza a las 7.30 de la mañana, vuelo con Ryanair a Zaragoza por 48,95 € , así que no fuimos a casa muy tarde, que tocaba hacer maletas, cenar algo y dormir.

Nos quedaron cosas por ver, pero para dos día y medio que hemos estado en Bélgica, ha estado genial. Muy recomendable.

sábado, 8 de octubre de 2016

Quinta parada. BRUJAS y tarde-noche BRUSELAS



A la mañana siguiente, tocaba ir a Brujas. Para desayunar fuimos a un restaurante de cocina natural al lado de casa que se llama Exki. Tenía varias opciones sin gluten y sin lactosa muy ricas y a un precio razonable. 

El tren salía sobre las 9.30 y en aproximadamente una hora llegamos. El billete nos salió por 14,50 €.
El trayecto muy cómodo para nosotras; va subiendo gente al tren en cada parada, y muchos de ellos tienen que ir de pie porque no hay asiento para todos, así que, si puedes cógelo en la primera parada.
Al salir de la estación, todo el mundo anda en la misma dirección, no tiene pérdida.

Lo más relevante de lo que vimos en Brujas fue:

La Plaza del Mercado, Grote Mark. Los edificios que la conforman son medievales, es el centro neurálgico de la ciudad.



El Edificio de las Hallen  con su torre Belfort. Consta de 365 escalones y se suelen formar muchas colas, pero las vistas merecen la pena.



  

Estas casas de colores son las antiguas casas gremiales, que ahora se usan como cafeterías.

En 1995 se renovó la plaza y se hizo peatonal.

Muy cerca está la plaza Burg, donde está el Stadhius o ayuntamiento, con una fachada preciosa.


Merece la pena callejear, cruzar sus puentes y dar un paseo en barca por los canales.

Brujas fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. 

Aquí para comer, llevaba anotado algún restaurante sin gluten, pero cometí el error de no comprobar si aun estaban abiertos. Dimos unas cuantas vueltas y no encontramos nada, así que finalmente, entramos en uno y comí ensalada y pollo asado para no arriesgar.

Cogimos el tren de vuelta sobre las 16:30 para así aprovechar la tarde por Bruselas.

En la estación nos compramos el billete para mañana ir a Gante y nos fuimos a la zona del Palacio Real que está junto al Parque de Bruselas. Se puede visitar desde el 21 de julio, día de la fiesta nacional hasta mediados de septiembre y de martes a domingo. Si vas en metro, es línea 1 y 5, y bajas en Parc.


Dimos un paseo por el Parque de Bruselas y volvimos sobre nuestros pasos para ir a la Plaza Real, un cruce de líneas de tranvía donde se aglutinan los Reales Museos de la capital.




Íbamos sin rumbo fijo, así que seguimos caminando y llegamos al Monts des Arts, con unas vistas preciosas, y con la torre del Ayuntamiento de la Grand-Place. Nos coincidió un espectáculo de gong espectacular.


Nos fuimos acercando hacia la Rue des Bouchers,  queríamos tomarnos unas cervezas en el DeliriumToda la gente que había estado en Brueselas nos había recomendado esta cervecería así que no podíamos dejar de verla. Esta en un mini callejón de la calle principal, fácil de encontrar.



Entras y es oscura y con el techo lleno de chapas de cerveza, en tamaño grande. Cogimos una mesa y nos pusimos a mirar la carta con más de 2.500 tipos de cerveza, es el que más tiene en todo el mundo incluida 3 o 4 tipos de cerveza sin gluten, un gran alegría para una celiaca como yo. Muy recomendable, visita obligada.


Picamos algo por esta zona y cuando nos dirigíamos hacia el Hostel, nos encontramos un festival de Djs que estuvo genial. 




Cuarta Parada. BRUSELAS primer día

Salimos a las 8.00 de la mañana de Milán a Bruselas, con Ryanair por 26,50 € cada uno. Esta parte del viaje ya la hacemos solo Silvia y yo.
En poco más de dos horas ya estamos allí. Cogemos el Bus de terravision y en unos 40 minutos estamos ya en la ciudad. El bus para en Rue de la France junto en una gran estación, allí preguntamos cómo llegar hasta nuestro hostal y más o menos entendimos que fuéramos hasta la parada Roger. En la oficina de turismo cogimos un mapa pero allí explicaciones cero, no debían tener un buen día.
Llegamos bien, y con mi instinto paloma, llegamos en 10 minutos al Hostel Abberdem.
Muy amables, nos dejaron pasar a la habitación, descansamos 10 minutos, usamos el wifi y salimos a callejear con el mapa.

Este hostal se encuentra en el pleno corazón de Bruselas así que no nos costó nada ir encontrando las distintas cosas que ver.
Fuimos a  Rue Neuve, calle llena de tiendas donde puedes comprar sobre todo ropa y comida en puestos callejeros. La calle en si es bonita, merece la pena verla. De allí nos dirigimos a la Grand Place. Es una Plaza imponente, mires al lado que mires.




Aquí se encuentra:

El Ayuntamiento, edificio más antiguo del conjunto de la plaza. Es el que se situa al suroeste.Tiene una torre de 96 metros y tiene unas visitas guiadas muy reducidas, solo martes y miércoles a medio día, hora española.
La Maison du Roi o Casa del Rey. En su momento vivieron los Reyes, pero ahora en ella está el Museo de la Ciudad.
La Maison des Ducs de Brabant, es un conjunto neoclásico y se llama así por los bustos que puedes ver en su fachada.
Puedes encontrar distintos museos/casas en esta plaza que correspondía a distintos gremios de la época. Le Pigeon, (la  Paloma) del gremio de pintores y fue residencia de Victor Hugo, Le Renard (el Zorro), Le Cornet, Le Arbre d´ Or, (el arbol de oro) antigua sede del gremio cervecero,...

Le Roy d´Espagne es uno de los bares más famosos de la plaza, con unas vistas desde la terraza impresionantes, famoso también por su cerveza.




Coincidió que organizaban un festival estos días así que había mas gente de lo normal y música en directo.


Desde aquí fuimos a buscar el Manneken Pis, símbolo de la ciudad. Está muy bien señalizado y andando unos metros llegas a él. Sorprende porque la figura del niño haciendo pis es bastante pequeño, mide unos 50 cm. Hay muchas leyendas sobre su identidad y en el museo de la ciudad ha muchos trajes que a lo largo de la historia se han realizado para el pequeño héroe de la ciudad de Bruselas.




Como curiosidad, esta la versión femenina, Jeanneke Pis, bastante más actual ya que fue realizada en 1987. De aquí fuimos a ver la Iglesia de San Nicolás, totalmente integrada en las edificaciones de la plaza del Mercado.



Mientras paseas, ves chocolaterias por todos lados. Lo primero que probamos fueron las fresas con chocolate de Godiva. Para los celíacos mal, porque no tienen nada sin gluten, pero hay otras que si, así que tranquilos que a cualquier paso hay opciones.
Las que si ofrecen opciones sin gluten son: Neuhaus, Leonidas. Ambas las puedes encontrar por muchas calles Dumon, chocolatería en pleno centro y ubicada en una casa de cuento, solo la fachada ya te dan ganas de entrar

Por la tarde fuimos a la Estación central a mirar opciones para ir a Brujas al día siguiente. La estación es un ir y venir de personas, como no entendíamos muy bien las pantallas, preguntamos a un chico de información que por suerte hablaba español perfectamente. Decidimos sacar los billetes en las máquinas de la propia estación y así no perdimos mucho tiempo.

De aquí fuimos a Sablon, un barrio muy chic y con mucho encanto. Aquí se encuentra la Iglesia de Notre Dame du Sablon. En esta zona buscábamos una cholateria que nos habían recomendado, pero no conseguimos encontrarla. Aprovechamos a pasear por el Petit Sablon, un pequeño parque y tomar una cerveza por la zona. También compramos algún detalle por esta zona, hay tiendas de antigüedades y bombonerías muy especiales. 




Para cenar volvimos al centro, a la Rue des Bouchers, es una calle con mucho ambiente y ya tocaba comer el plato típico de Bruselas, Moules frites, que son mejillones con patatas fritas.




lunes, 19 de septiembre de 2016

Primera parada: GÉNOVA Un día y medio

Salimos de Zaragoza a las 16:40  y a las 18:35 horas ya estábamos en Bérgamo (Milán). El vuelo comprándolo en mayo nos costó 20,39 € por persona.

Ya teníamos el transfer a la estación de bus y trenes de Milán, Stazione Centrale comprado (5 €), así que salimos del aeropuerto y enseguida ves el bus rosa de Terravisión.

En la web Trenitalia ya habíamos comprado los trenes para desplazarnos a lo largo del viaje, pero allí en las taquillas, también puedes hacerlo pero hay unas colas inmensas y hace mucho calor en esta estación.

Nuestro tren hacia Génova sale a las 21:10 y en 1 hora y 25 minutos ya estamos allí. Cada billete nos cuesta 19 € y el trayecto es comodísimo. Son unas cabinas de cuatro repartidas por el vagón, con mesa, así que aprovechamos para cenar lo que traíamos de casa.


Ya en Génova, llevábamos un mapa impreso para saber llegar al apartamento que está a cuarto de hora andando. No nos costó mucho encontrarlo, pero si nos costó callejear un poco.
La señora, muy amable ya que nos esperó a estas horas para explicarnos todo lo que podíamos ver.
El apartamento Piazzeta del Mercato lo cogimos en booking. Es impecable, tiene de todo,muy limpio, wifi y la señora nos puso desayuno y una botella de vino de cortesía, todo un detalle que en España no suele verse.
Precio para cuatro personas, dos noches 180 €,

Dormimos fenomenal y nos levantamos pronto para aprovechar el día y ver Génova.

Con el mapa que nos facilitó Federica (la señora del apartamento) nos guiamos fenomenal.

Fuimos a la Vía Garibaldi y en ella puedes encontrar distintos palacios como el Palazzo  Bianco, el Palazzo Rosso o el Palazzo Tursi.

Por la misma zona puedes visitar la plaza de Ferrari y y el Palazzo Ducale que en la actualidad se utilizala como sala de exposiciones, sala de conferencias y se hace algún concierto.
Caminando un poco llegas a la Catedral de Genova o también llamada Catedral de San Lorenzo, que nosotras siendo de Huesca, nos hizo más ilusión.



 

La fachada es a rallas de marmol gris y blanco. En el interior está el Museo del Tesoro y cuesta 5,50 € la entrada.

Hacia mucho calor y paramos a echar un café y unos refrescos en una plaza con mucho encanto.

Si sigues hacia el puerto pasas por el Palazzo San Giorgo, Llama la atención por su fachada que se compone de unos frescos muy bonitos y como detalle, este Palacio, en 1408 se convirtió en el primer banco del mundo.

Aprovechamos que encontramos un Restaurante sin gluten y paramos a comer. Está en un porche cerca al puerto y se llama Dell´Acquario,  todo muy rico y a buen precio.

Por la tarde visitamos el puerto, que es de lo más bonito de la ciudad. Al fondo está el Acuario y la Biosfera, que aunque en algunas guían lo recomiendan, nosotras no entramos.



Genova es una ciudad para callejear e ir descubriendo rincones.

Ya era media tarde y subimos a la parte alta. Hay varios ascensores para acceder y también está la opción de las escaleras.
Nosotras elegimos el ascensor, cuesta 1 €, Merece la pena para ver la ciudad de otra forma, 



Tras un rato por allí bajamos hasta un parque, y nos dimos cuenta de que estábamos la lado del apartamento. Compramos en un SPAR para hacernos una buena cena en casa y nos fuimos a charrar allí, que mañana salimos hacia Venecia.






Mini ruta de julio 2015 por Italia y Bruselas

Este verano 2015 tocaba viaje más ligth porque lo tenemos lleno de eventos y nacimientos.
Tras barajar distintas opciones, nos decantamos por esta ruta. En inicio eramos Usieto y yo, pero al comentarlos se nos unieron Aranzazu y Elisa, así que genial.
Usieto y yo vamos a hacer la ruta completa y nuestras compañeras el día 10 vuelven a Zaragoza, por motivos laborales.

La ruta es:
5 de julio
- Vuelo Zaragoza- Bérgamo (Milán) y tren hacia Génova.
- Visitar la ciudad
7 julio
- Tren a Milán y de Milán a Venecia
-Visitar Venecia, Murano y lo que de tiempo.
9 de julio
- Tren de Venecia a Milán
- Visitar el Duomo y las Galerías
10 de julio
- Aranzazu y Elisa vuelven a casa
- Usieto y yo volamos a Bruselas para pasar allí tres días visitando  Brujas y Gante.
13 de julio
- Vuelo Bruselas (Charleroi) a Zaragoza



Segunda y tercera parada: VENECIA Dos días y medio y MILÁN

Nos levantamos en Génova, vamos a ver las universidades que están en unos edificios antiguos preciosos y nos dirigimos a la estación a cocer el tren hacia Venecia.
El trayecto obligatoriamente es con parada en Milán y allí cambias al tren de Venecia, pero al comprarlo lo compras como si fuera uno.
El primer trayecto se retrasa un poco y al llegar a Milán e intentar encontrar el tren a Venecia, nos dicen que se acaba de ir. Intentamos explicar la situación, pero nos dicen que aquí funciona así, toma ya!!!

Nos dirigimos a las taquillas y allí las colas eran... Mientras hacemos la cola, aprovechamos y vamos preguntando a la gente si les ha pasado lo mismo. Un policía nos dice que mejor vayamos a las 
Taquillas que hay a pie de las vías de tren, que seguramente nos cambiaran el billete gratis.
Menos mal, ganamos algo de tiempo y tras hacer cada una cola en un sitio, me tocó a mi la primera así que vino Usieto al rescate y entre las dos cambiamos los billetes para el siguiente que salía en una media hora así que genial, solo perdimos hora y media aproximadamente.
Ya dentro del tren nos dimos cuenta que te dejan entrar pero no tienes asiento. Nos sentamos en los que había vacíos, pero así estuvimos la mitad del trayecto, sentar, levantar, sentar, levantar... Así que finalmente optamos por sentarnos en el suelo. Dirá la gente de Asia, pero en esos países no nos ha pasado nada de esto en ningún medio de transporte.

La llegada a Venecia es chula, porque la Estación de Santa Lucía está en los mismos canales.
Era media mañana del día 7 de julio y queríamos ir primero a dejar las maletas al Hostel. Justo allí hay una caseta-oficina donde puedes comprar los tickets  para el vaporeto. Todo está en italiano e inglés, así que mientras esperábamos en la cola intentábamos ver cuál salía mejor de precio para los dos días y medio que íbamos a estar.

Nos decantamos por el pase de 36 horas, que cuesta 25€, el billete de un viaje cuesta 7 € así que compensa mucho sacar este tipo de tarjeta por horas.
Hay distintos recorridos que puedes ver en el siguiente enlace
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Nosotras teníamos que ir a Giudeca, y en  menos de 15 minutos ya estábamos allí.


Él Hostel Jan Palach, nos costó poco encontrarlo, desde la parada de vaporeto hay unos 20 metros. 
Habíamos reservado dos habitaciones dobles con baños y duchas compartidos. Sencillo pero limpio y amplio, con la pega de la falta de aire acondicionado. Nos hizo bastante calor y con el ventilador que había hicimos lo que pudimos. Dos noches nos salió por 200 € entre las cuatro. Abajo tienen un sala grande donde puedes cocinar y comer lo que tú lleves. Nosotras la usamos para desayunar, ya que justo al lado hay un supermercado y nos pudimos comprar el kit básico.

Dejamos las maletas, usamos un poco el wifi y nos fuimos a conocer la ciudad. Elisa y yo ya habíamos estado, pero hacía ya unos cuantos años.
Nos paramos en la parada cercana a Plaza San Marcos.



En esta zona puedes ver el Palacio Ducal, que fue un castillo y tras un incendio fue reconstruido y utilizado como prisión. Si haces la visita puedes ver pinturas de Tiziano, Tintoretto y puedes atravesar el Puente de los Suspiros, de estilo barroco, que se llama así porque era el último lugar por donde pasaban los presos que eran condenados a muerte. 
Pasado el palacio y girando a la derecha ya te encuentras con el Campanille de San Marcos, su majestuosa Plaza y la Basilica del mismo nombre. Su construcción comenzó en el año 828, su planta es de cruz latina, tiene cinco cupulas y dentro puedes ver multitud de mosaicos.


La entrada es gratuita salvo para algunas zonas y debes entrar con los hombros tapados. Si lo llevas nada, te dejan una pasmina.
No entramos en este momento y comenzamos a callejear, echando ojos al mapa que nos habían facilitado en el Hostel. Cada paso que das, ves algo que te dan ganas de fotografiar.
Paramos en un bar a tomar un Spritz, que es un vermut típico veneciano. La verdad que esta bueno, nos gustó más el rosado que el dorado.


Para cenar, callejeamos un poco y de pronto  encontramos Trattoria sin gluten, que la verdad hace mucha ilusión porque ya me veía cenando ensalada.
Se llama Trattoria San Zuliam, precio medio, ambiente y servicio genial y las pizzas y la pasta, muy ricas. Pedimos también una botella de vino y la cena nos salió por unos 60€ en total. 

Al llegar a casa, nos pegamos una ducha fresca para llevar mejor la noche.
Ya por la mañana, aproveché a hacer un skype mientras las chicas compraban el desayuno. Aprovechamos el salón cocina y organizamos el día.

Decidimos ir a Burano, una isla al norte con más de 4.000 habitantes. Para llegar se coge el vaporeto línea LN en Fondaneta Nuove o San Zaccaria y cuesta una 40 minutos. El mismo pase de 36 horas te permite ir hasta Burano.
De camino pasas por Murano, famosa por su artesanía de cristal de Murano.



Nada más llegar a Burano, ya ves las famosas casitas de colores, pintadas así por los pescadores para poder verlas en días de niebla. 
Estuvimos por aquí toda la mañana. Todas sus calles tienen su encanto. Hay muchas tiendas donde comprar detalles y restaurantes y puestos donde picar algo.


La tarde la pasamos por Venecia. Fuimos a ver el Puente Rialto, el más famoso de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal. Aquí de nueve a doce está el Mercado de Rialto, de frutas y verduras.
Esta zona es impresionante, ves las góndolas navegar por el canal, y si prefieres hacerlo en vaporeto, la mejor es la Línea 1.



A los lados del canal puedes ver edificios y palacios preciosos. 
Aquí todo es bastante caro. Nos tomamos tres cervezas y un granizado a 7 € cada uno, eso sí, en una zona con mucho encanto.
Hoy la cena ha sido más rápida y económica, Pizza y ensalada en puestos de calle y eso sí, cogimos unos helados para tomárnoslos en la Plaza San Marcos. En Venecia y creo que en distintas ciudades de Italia, está la cadena de helados Grom, sin gluten, cucurucho incluido. 

Al día siguiente nos íbamos a Milán, pero la mañana aun la teníamos en Venecia porque el tren salía a la 1:00 horas. 
Queríamos ver cosas distintas así que nos dividimos. Aran y Elisa se fueron a ver la Basilica de San Marcos por dentro y Santa María de la Salute y Silvia y yo, nos fuimos a la playa y a callejear por Venecia.

                        

 


Nos juntamos a las 14.00 horas para coger el tren hacia Milán, Comimos algo en la misma estación. Nos costó llegar dos horas y media y 37 € por persona.

Ya en Milán, preguntamos un poco y conseguimos llegar al Euro Inn B&B Es un hostal sencillo pero a unos 15 minutos de la Catedral de Milán, que ya que íbamos a pasar poco tiempo aquí, por lo menos tener todo a mano.



Visitamos la Catedral de Milán, también conocida como Duomo. Es de estilo gótico y una de las más grandes del mundo. En mi caso ya había estado pero con 17 años desde luego no lo vi de la misma forma. La entrada general son 2 €, si quieres ver la parte arqueológica, 4 € más y si quieres subir a la terraza en el ascensor 13 € y 8 € si vas por la escalera. El horario es de 9.00 a 18.00 horas, así que Silvia y yo no pudimos entrar y Aran y Elisa, lo dejaron para el día siguiente que ellas aun tenían la mañana en Milán.

A su izquierda está la Galería Vittorio Emanuele II, Es una galería comercial construida en el siglo XIX y en ella puedes encontrar las tiendas más famosas de Milán de grandes marcas.



Dimos una vuelta por los alrededores y fuimos a coger algo de cenar, porque en que anocheciera empezaba un espectáculo de Video Mapping en la Plaza del Duomo sobre la fachada de la Catedral.
El espectáculo una pasada, con música de violín en directo. Como consejo, llevar spray anti mosquitos. Hemos viajado por Asia o África, y como en esta plaza, no nos han picado nunca. La gente de Milán, llevaban spray,  nos vieron apuradas y enseguida nos lo ofrecieron.

Aun nos tomamos algo para despedirnos de Italia, que en unas horas, Silvia y yo, volábamos a Bruselas.